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martes, 26 de mayo de 2015

Ciclos

Fue mucho más que su venta. Fue, sobre todo, cerrar un ciclo. Me acompaño prácticamente en toda mi estadía salteña al día de hoy. La había comprado algo así como un año después de haber llegado. Si me pregunto porque la vendí, no creo encontrar una respuesta certera. Quizá la respuesta sea en plural, muchos y diversos factores me llevaron a tomar la decisión que venía pensando hace ya un buen tiempo, cuando cerraba otro ciclo con nueva mudanza y la vuelta al barrio que me albergo apenas llegado a esta ciudad. En ese proceso de vaciar la mochila le llego su turno.

Es verdad que me significaba una gran comodidad. Pensándolo, quizá sea uno de los motivos que me llevo a ese desprendimiento. A veces hay que escaparle a las comodidades, no aferrarse a ellas. Contrariamente a lo que creía, y a lo que me plantean todos, la vuelta al colectivo no fue para nada pesada ni negativa. Significo la vuelta a todo un ritual que me acompaño durante mucho tiempo. La vuelta a cargar música, dependiendo del momento del día, del clima, estados de ánimo, destinos, etc. La vuelta a las esperas en las paradas, a encontrar asiento, a viajar parado, a ceder asientos, a viajar apretado. También fue la vuelta a largas caminatas, por nuevas calles y trayectos ya conocidos y transitados. Quizá no por mí, por quien soy ahora, sino por quien supe ser en aquel entonces. Pero algo de él permanece en mí, lo siento en cada esquina, en cada árbol, en cada plaza. En el eco de los motores gruñendo en el autódromo, que antes se colaban por otra ventana, a tan solo unas cuadras. En los cantos lúgubres que bajan del cerro, mientras cientos de peregrinos esperan el milagro. En los acordes de Marley sonando en mis oídos por las mañanas mientras bajo por Los Carolinos: “Sun is shining, the weather is sweet…”.

La venta de la moto significo el retorno de esas horas muertas tan gratas y enriquecedoras. Cada caminata, cada espera, cada disco escuchado, era y es tiempo de meditación y contemplación, tiempo que había perdido, que había sido usurpado por la comodidad de la moto; la cual, también debo reconocer, me permitió conocer lugares, trayectos y tiempos antes no experimentados.

Pero como dije, cumplió su ciclo, me dio lo que tenía para darme. El retorno al barrio viene acompañado del retorno a todas esas horas muertas que nos brinda la ciudad y sus distancias, tan gratificantes si uno quiere que así sean. Ese retorno también es en sí mismo un ciclo, que tiene su propia manifestación espacial: Tres Cerritos, Parque Belgrano, Villa Soledad, Tres Cerritos. Y la moto me acompaño en toda esa vuelta.

Pero sobre todo, el retorno al barrio me encuentra mucho más liviano de equipaje, y andar liviano de equipaje, significa mucho más que eso.


Y al momento de estar por postear esto, me doy con que mi ultima entrada de hace casi cuatro meses se titula “Desprenderse”… Ok, como usted diga.

domingo, 1 de febrero de 2015

Desprenderse

  Desprenderse, despojarse. Esa fue la consigna que vino de lo mas profundo. Quitar a algo lo que lo acompaña, cubre o completa; quitar algo con violencia. Así lo define el diccionario. Viene del latín despoliare, y se asocia con desnudar. Desnudar, pienso. Un gallo canta a lo lejos. Billie Holiday canta a mi lado. 6:30 am, recién llegado de trabajar. Desnudar, pienso de nuevo.

  Esa fue la consigna (lo supe después) y eso fue lo que me dedique a hacer. Me levante una mañana y note que la biblioteca estaba demasiado llena. Demasiado llena al pedo quiero decir. Ducha y mates de por medio, tome todas mis novelas, cuentos, novelas históricas, les saque fotos, y las publique. Se habían convertido casi en un fetiche, un maldito alimento para el ego que juntaba polvo en mi cuarto. Me encantaba ver esa biblioteca llena de todas las cosas que fui leyendo durante mi vida. Ya no. Despojarse, desprenderse, desnudarse. Fue siendo una sensación sumamente satisfactoria. Y el proceso recién comienza.

  ¿Porque ahora? Hace años que vengo arrastrando todos esos libros, varias mudanzas de por medio, y nunca ni se me había ocurrido deshacerme de ellos (o buena parte de ellos). ¿Porque ahora? Vuelvo a preguntarme. Y porque no. Algo cambió para que esa necesidad llegue ahora y no antes. Todo llega en su momento justo, ni un segundo antes ni un segundo después.

  -"Buenas, tengo estos libros, quizá le interesen"-, le digo al feriante. Disimulando mal la atracción que le produjeron los títulos, me tira un numero. Lo acepto, sabiendo que se los estoy regalando. Es que entendí desde el principio que me estoy despojando, no buscando un negocio. 

  Y ese despojo es, pienso de nuevo, el desnudarse al cual se vincula. La relación y las raíces que comparten las palabras no son inocentes. A medida que mas me desprendo de mis cosas, mas liviano, mas tranquilo, mas satisfecho, y mas desnudo me siento. Las cosas que uno acumula representan, creo yo, en gran medida, las inseguridades de uno. O las seguridades, según como se lo quiera ver. Pero también me di cuenta que muchas de ellas representan etapas. Etapas que mientras tenga todo eso acumulado, quedarían indefectiblemente abiertas. Es hora de desnudarse. Cada uno de esos libros que fui vendiendo/regalando representa una etapa-momento particular de mi vida. Siempre me ate a ellos. Quería seguir siendo parte de esos mundos que encierran sus hojas. Ya no quiero. Lo fui, lo disfrute, y se los agradezco. Pero ya pasaron. Y me sigo desnudando. Tal y como me desnudo con cada una de estas palabras, en cada post de este blog. -"Tal vez, pienso, mi camino de desprendimiento empezó cuando empece a escribir aquí"-. Afuera la noche se desnuda de día. La luz se despoja de oscuridad.

  En este proceso cayo también mi pc. Aquella que me compre estudiando sonido, en la que grabe cientos de boludeces encerrado en un sótano en la calle Suipacha. Foto acá, foto allá, publicación. Horas después parece querer emprender su propio camino. La mochila es cada vez mas liviana.

  Y así, uno se da cuenta de las maravillas de la tortuga, del caracol, de la araña. Y uno también es constructor de su propia tela, con sus bifurcaciones, sus tirantes, sus vueltas, y rupturas. Y la misma araña y su tela brotan de lo mas profundo del inconsciente a ofrecerme sus enseñanzas, a enfrentarme a mis miedos, a ofrecerme caminos. También aparecen pájaros que se posan sobre una enorme tela sin el mas mínimo temor a su constructor. Los mismos, quizá, que me cantan ahora, amaneciendo, mientras me desnudo en letras.

domingo, 12 de mayo de 2013

El brillo

  Hay algo que brilla. Lo veo desde mi ventana con la vista vuelta al norte. Un valle que se pierde entre el flanco de dos cerros. Apenas un hilo de agua se distingue en su centro. Pero allá  lejos, veo algo que brilla. Intento forzar la vista, distinguir algo, por mas mínimo que sea. Pero nada, imposible. La Caldera, calculo para mis adentros. A esa altura debe estar La Caldera. Aunque ese detalle no me ayuda mucho. Siempre miro por mi ventana en la misma dirección y es la primera vez que me doy con este brillo. Desde que me instale en este departamento hace poco mas de un mes, cambio la perspectiva de todo. Y no solo por estar en el 3º piso. Cambio el espacio, cambiaron los caminos, los recorridos, los tiempos, los almacenes, la gente, y tantas otras cosas. Antes mi mirada no se perdía  o al menos no en el horizonte. El cerro 20 de febrero y sus antenas se interponían entre esa linea y mi cuelgue en la nada. Así que el punto en el que me perdía era otro.
  Los horizontes tienen algo atractivo. Y no hablo metafórica ni simbólicamente  Atraen, siempre me atrajeron. Sentarme frente al mar en las vacaciones a mirar durante horas esa linea inexistente que separa un punto inexistente. El horizonte. Irreal copulación de cielo y tierra. Vuelta a los orígenes.
  Pero algo sigue brillando. El libro descansa en mis rodillas, ese punto indescifrable se volvió mucho mas interesante, aunque no se porque. Esa intriga por lo desconocido, por lo lejano. Y la hipnotizante perspectiva  de todo un barrio, valle, cerros y horizonte que tengo desde mi nueva ubicación  Y sobre todo ese horizonte, ese amado horizonte que me robaron los cerros.
  Quizá sea eso. Ese punto insignificante que brilla entre mi existencia y esa linea inexistente son solo el anzuelo que tiende el horizonte para que vuelva hacia él. El brillo me atrae, pero mi mirada se pierde mucho mas allá. 
  Vuelvo al club, vuelvo al río  vuelvo a la pesca, vuelvo a los mates, a las cervezas, a los 13, 14, 15, 16 años... Vuelvo al faro que brilla perdido en medio del río y la noche entre mi existencia y la inexistencia del horizonte. Y el tiempo se dobla, retorna, me visita y se va. Espiral. El espacio se plega y mi horizonte de río es ahora apenas un corte de Valle entre los cerros que se esfuerzan por cerrar el paso a la vista infinita. El faro, un punto indescifrable, incognoscible, inalcanzable que brilla perdido en un mar de rocas al mediodía; la orilla, el dintel de mi ventana. 
  Y así me encuentro en mi mas profundo ser situado en un espacio liminal, visagra de dos realidades ontológicas diferenciadas, dos dimensiones espacio temporales que solo tienen existencia en mi existencia.
  El sol en su camino deja de alimentar el brillo. El amanecer apaga el faro. Me alejo de la ventana y retomo mi lectura. Levanto los envases vacíos y emprendo el regreso a casa.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Historias minimas

  Viernes 19, 9 AM. Ultimo día a la facu para rendir algo en el 2012. Rendir... mas que rendir era exponer un trabajo final, muy tranquilo. Eramos 8, yo figuraba ultimo en la lista. A eso de las 12 llega mi turno. Sabia perfectamente bien que tenia que decir, era explicar brevemente mi trabajo, en que me base, que tema elegi, porque el titulo, etc. En cuanto puse los ojos en la primer pagina para arrancar, vivi uno de los deja vu mas grosos que tuve en mi vida... Miraba las hojas y pensaba en el deja vu. Nada mas. Levante la mirada y vi a todos esperando a que arranque... y el deja vu continuaba  Las ideas de lo que iba a decir se me borraron completamente. Mi cabeza era una enorme nebulosa. Esteeeeeee para mi monografia quise profundizar un poco en la cuestión del dadaismo... eeeeeeee..... en como es que se produce la destrucción del objeto.... eeeeee deja vu. Me habia sacado todas las ideas, solo pensaba en que estaba viviendo algo que ya vivi en algun momento, de algun modo. Parti de una tesis doctoral que encontré por internet... eeeeee.... sobre el pensamiento de Trsitan Tzara.... mmm.... donde se puede leer la importancia de la filosofía  y de Nietzsche en particular, para los dadaistas... Nubes... ideas entrecortadas. El deja vu me dejo completamente en offside.
  Después pude agarrar el hilo de lo que tenia que decir y paso el momento. Pero fue una sensación muy extraña, ese momento en que uno se da cuenta que la imagen que tiene ante si ya la vio, en ese mismo contexto, exactamente igual.

  Hace unos tres días caminaba con mi novia por una de las peatonales salteñas. No me acuerdo que andabamos buscando, pero tampoco importa. Lo que si importa es que en determinado momento pasamos frente a una jugueteria que tenia en vidriera variedades de helicópteros a control remoto. Los dos nos plantamos de frente a analizar los bichos voladores, precios y modelos. Se nos caía la baba. Queriamos que nos regalen uno de esos. Queríamos ser niños felices con juguete nuevo y todo el tiempo del mundo, dedicado solamente para jugar. Para jugar y ser niños. Siempre simule con mis manos el vuelo de mis naves en mis aventuras en planetas imaginarios. Algun avion de juguete que atravesaba el cielo de mi cuarto en batalla contra alguna fiera indomable, con la ayuda terrestre de algún playmovil, o un G.I Joe, tal vez. Pero tener un juguete que realmente levante vuelo, nunca me había pasado.
  Cuando los nuemeros con el signo $ sobre la caja nos dieron un par de cachetazos de realidad, nuestras cabezas volvieron al asunto que nos llevaba hasta ahí y seguimos nuestro rumbo.
  Tres días después, viajo a Bs As, a visitar a la flia. Llego a mi casa, entro, y veo sobre el piano la caja de uno de los helicópteros a control que había visto en la vidriera en Salta. Regalo de amigo invisible para mi hermano. Tome el control, encendí los motores, y a volar.

lunes, 30 de julio de 2012

Un viaje al revés

 Hará unos 6 o 7 años atrás laburaba en unas canchas de tenis en el bajo de San Isidro. Estaba ahí, en la casillita, atendiendo el teléfono, reservando canchas, cobrando, organizando clases particulares y demás cosas que hacen el tipo de personas que laburan dentro de una casillita de reservas de lo que fuere, con un teléfono. Había días mas divertidos que otros, y días mas aburridos que otros. Cada tanto había un par de horitas sin movimiento y me quedaba tomando mate e hinchando las bolas con alguno de los profesores que esperaban la llegada de sus alumnos.
  En uno de esos ratos libres, como ya dije, 6 o 7 años atrás, uno de los profes me mostró un CD que se había comprado de una banda que había visto ese fin de semana. El Natty Combo. "Seguro a vos te gusta", me dijo. Lo estaba por poner en su auto, pero por algún motivo, nunca llegue a escucharlo. 
  El tiempo paso, renuncie al laburo, y al otro año me fui a vivir a Salta.
  Un par de meses después de instalado en Salta empece a frecuentar un Hostal (en el cual despues acabaría trabajando por un año y medio) que se caracterizaba por pasar buena música. Los viernes a la noche, junto a una hermosa comida, se pasaba únicamente reggae y dub. Uno de estos viernes, empece a escuchar un tema que sonaba atentamente... "¿Quienes son estos?", pregunte. "El Natty Combo che, unos pibes de Buenos Aires muy buenos", fue la respuesta. 
    Esa semana me dedique a bajarme los discos de esta banda, para concretar la escucha fallida que había empezado, a esta altura, unos 2 o 3 años atras. Espectacular banda, para todos aquellos que les gusta el reggae dub. (Paradójicamente, unos meses después de mi primer escucha en el hostal, hicieron su primer presentacion en Salta. Claro esta que fui, y fue un zarpado show)
  Tiempo después, ya no sabría decir exactamente cuanto pero con El Natty Combo bastante escuchado, tuve la revelación de unos de sus temas que me partió al cabeza. Estaba una noche en mi cuarto, con una locura atómica, luces apagadas, un par de velitas, y en el centro, un jarrón con otra vela. El disco que sonaba, "Impulso" (si, del Natty Combo) ya lo había escuchado muchas veces. Pero de pronto empezó a sonar un tema que me transporto al mas allá inmediatamente, es el numero 8, "Un viaje al revés". realmente es eso. Instantáneamente, me voló la cabeza, fue como si escuchara a esa banda, y a ese disco, por primera vez. Genera un clima impresionante, tiene una melódica que te pone los pelos de punta, un bajo simple pero que suena zarpado y unas guitarras y piano en profundidad que le dan cierta tridimensionalidad a la canción. Si, ya se que estaba de los pelos, pero eso lo sigo sintiendo desde aquella vez.
  Desde ese momento fue mi tema cabecera de la banda. Cada vez que lo escuchaba, me iba a ese instante en que realmente lo encontré y lo escuche.
  El año pasado, empece finalmente con algo que venia queriendo hace años, tocar el bajo en una banda de reggae dub. Esa banda tiene el nombre de Taniguambo, y a lo largo de julio se puede decir que tuvo su debut oficial.
  La cuestión es que hace un par de semanas atrás, con el Ferbandez, una de las guitarras de Taniguambo, nos pusimos a escuchar el tema. Como el venia incursionando bastante con la melódica, lo sacamos: linea de bajo, guitarra y melodía de la melódica. Una vez que lo tuvimos, lo propusimos en un ensayo. Sin muchas vueltas, el tema salio de puta madre. Ahora es uno de los temas que mas disfruto tocar con la banda. Vivo aquel instante de voladura de cabeza, de sumergirme en sus melodías, pero desde adentro, desde el rol de interprete. Y esta genial.
  Esa es la historieta que quería contar, como se fue dando el acercamiento a una banda, desde una escuchada que nunca se concreto hace unos 7 años, al posterior encuentro con la banda, nuevamente, en un hostal en Salta, el encuentro de un tema en particular que acabo siendo una de mis referencias, hasta que finalmente, lo toco en mi banda, hoy, 7 años después.
  
PD: como me acordaba la tapa del disco que me había mostrado aquel profesor, recién me puse a buscarlo. Y si, la escucha que nunca fue, correspondía al disco "Impulso", aquel cuyo tema numero 8, es un viaje al revés.

miércoles, 25 de julio de 2012

Ayahuasca

  Desde que comenzó la ceremonia perdí completamente la noción del tiempo. Mientras Don Jorge cantaba o silbaba unas melodías, agitando su ramo, me empece a sentir mareado. Creo que a la media hora tuve le primer vomito. Un rato después, las percepciones comenzaron a alterarse. Abrí los ojos y, al tiempo que prácticamente no sentía mi cuerpo, tenia la sensación de que no había ningún piso (mi cuarto era una especie de bungalow sobre una brazo del Yanayacu, es decir, estaba sobre el río). Luego el piso volvió a aparecer, pero lleno de puntitos y lineas que titilaban, con un aspecto parecido a escamas. Eran tonos grisaseos y azulados. Volví a cerrar lo ojos. Al rato, comenzarían las verdaderas visiones. 
  A lo largo de todo lo que me iba pasando, Don Jorge continuaba con sus cantos y encendía su pipa, nos echaba su humo y nos daba a fumar.
  Como debido a la posición me empezó a doler la espalda, busque apoyarme en el borde de la cama, con las rodillas dobladas hacia arriba, las abrace y apoye mi cabeza sobre ellas. Los sonidos de la selva fueron aumentando su volumen, al punto que casi llegaban a aturdir. El malestar general llega puntos tales que me empece a replantear el porque me había metido en eso. Rápidamente, elimine ese pensamiento. Aun con los ojos cerrados, comenzaron a aparecer una gran cantidad de figuras geométricas de todos colores. Lo curioso es que las veía aparecer, o eso sentía, solo del lado izquierdo, mientras que el derecho se mantenía oscuro. Todas las figuras que aparecían, eran absorbidas por ese lado derecho.
  De vez en cuando intentaba moverme. Todas las sensaciones eran muy extrañas, los movimientos eran extremadamente lentos, o al menos eso sentía yo. En la posición en que estaba abrí los ojos dentro de esa capsula en que me encontraba. Los pies los veía largos, muy largos. El espacio se iba haciendo un chicle, se deformaba completamente. Luego me fui haciendo chiquitito, cada vez mas, hasta transformarme en un punto ínfimo que se sumergió en la selva que me encontraba viendo en ese momento. Una célula que se hacia parte de algún árbol extraño. Ahora veía arboles y flores de infinitos colores y formas. Todo se iba moviendo y girando al son de mi mareo. Las flores y las ramas se convertían en peces, los que luego se transformaban en aves. Habia una armonia y paz indescriptible en todo lo que veia, acompañado con los sonidos de la selva nocturna.
  Mi cansancio y malestar eran tal que opte por acostarme en mi cama. Prácticamente arrastrándome me recosté, boca abajo. Instantáneamente perdí la noción del cuerpo a medida que me iba sumergiendo en el colchón. Luego de haberme movido, el mareo se potencio aun mas, y acabe vomitando de nuevo. Dentro de mi mundo de colores, cuando vomitaba el balde era un agujero negro, con un fondo que se asemejaba a una alcantarilla. Casi seguro que esto lo veía con los ojos cerrados. El vomito, también negro y del penetrante olor a ayahuasca, hacia salir del cucarachas y gusanos. En el fondo, extrañamente, también veía algunos pecesitos nadando. Una vez que acabe de vomitar, volví a acostarme boca abajo.
  Las imágenes se multiplicaron, infinidad de ellas comenzaron a aparecer, y se iban transformando. No puedo recordar todas, describo las que mas se me grabaron. Todo seguía transcurriendo en una selva completamente psicodélica. Cada tanto veía aparecer una casa, de las que se usan en la selva amazónica, con gente sentada en la puerta. Cuando me quería acercar a ella, toda la imagen comenzaba a alejarse hasta desaparecer y ser un punto mas en medio de la selva. También recuerdo que me vi arriba de un bote, acompañado de gente que no conocía. El bote se movía de lado a lado de tal forma que tuve que abrir los ojos. El mareo era insoportable. Con los ojos abiertos logre que se me pase un poco. Don Jorge ya no cantaba, no silbaba, ni fumaba su pipa, simplemente estaba recostado en el piso, con los brazos cruzados, viajando por su propio mundo. Volví a cerrar los ojos. Instantáneamente la selva psicodélica volvió a aparecer. Me vi remando entre la selva. En algún momento, toda la imagen se dio vuelta y quede cabeza abajo.
  No recuerdo mas imágenes, pero la selva y los colores, junto a los interminables sonidos nocturnos de la selva, estuvieron durante mucho tiempo. Mi ultimo recuerdo es Don Jorge tirándome nuevamente el humo de su pipa en mi cabeza, manos y pies. Luego se paro en medio de la habitación, y dio algo así como una oración, invocando a los espíritus de la selva para que nos protejan esa noche.

  Esto es lo que escribí al día siguiente. No se asoma ni un poco a lo que fue la experiencia, pero quería compartirlo, al menos creo que da una idea de lo que es. Busque algunas imágenes por Internet, y encontré algunas que pueden asemejarse un poco a lo que yo viví. Pero lógicamente, nunca va a ser lo mismo, ya que cada cual lo vive a su manera, y la Ayahuasca le muestra a cada persona cosas distintas.



jueves, 5 de julio de 2012

Meditación frente al Río

  Me encontraba de pie frente al río. Le di libertad a la ultima bocanada de humo de mi pipa, luego deje que se fuera apagando, lentamente. Era de noche y hacia frío. Mucho frío. Cerré los ojos. En mi mano izquierda cargaba una bolsa con dos libros que había comprado esa tarde, no eran libros, eran librazos, de esos que sabes que te van a acompañar toda la vida. Uno de Mircea Eliade y otro de Robert Graves. Cuando cerré los ojos me paso algo extraño. Me empece a imaginar ese mismo lugar, exactamente el mismo, pero tratando de remontarme cientos de años atrás, o miles de años atrás. A mis espaldas desaparecía la ciudad, en el río ya no había faros, ningun avión surcaba el cielo. Es un ejercicio que suelo hacer, y me he comido buenos viajes de ese modo. Mientras viajaba, empece a sentir el peso de la bolsa, el peso de los libros, mejor dicho. Sentí que lo que lo que me estaba pasando venia comandado por las paginas de esos monstruos de la historia, de la mitología y la filosofía. El mundo que hay dentro de esos libros estaban ejerciendo una tremenda presión sobre mi, sobre mis sensaciones y sobre mi brazo. Me empezaron a doler los dedos. Se hacia cada vez mas pesado. Me encontraba parado en medio de la nada, frente al río. En el mismo lugar que de chico iba a pescar, o a bañarme un rato. De mas grande, fue también el lugar donde nos fumamos el primer porro con amigos y que realmente nos bolo la peluca. Es también un hermosisimo lugar para ver atardeceres, o simplemente para pasar un rato. El peso de los libros fu tal que abrí los ojos. Acomode un poco mis dedos, mande el peso hacia otros. La ciudad apareció, los faros comenzaron a parpadear, una lancha paso frente a mi, un avión cruzaba el cielo. 
  Encendí mi pipa. Volví sobre mis pasos, pensando en el hombre primitivo, su concepcion cíclica del tiempo, su vida sacra desde todo punto de vista, sus arquetipos y rituales de posesión, en mitos hebreos y griegos, en lo sagrado de todo lo que me rodeaba, en mi infancia pasada en ese club... y preguntándome cual sera la enfermedad que tanto le aqueja al hombre actual. El hombre, tal vez...
  Mircea Eliade y Robert Graves seguían pesando en mi brazo, ahora el derecho, pero donde mas están pesando ahora, es en mi cabeza. Y lo van a hacer durante mucho tiempo. Lo presiento.
  

jueves, 21 de junio de 2012

De Papas Fritas

  ¿Alguien se acuerda de las Frenchitas? Frenchitas eran lo que ahora son las Lay`s, tenían exactamente el mismo logo pero el paquete era azul. Hacia fines de los 90 Frenchitas cambio su nombre a Lay`s, no se si eran la misma empresa, el mismo dueño, o simplemente una empresa compro a la otro. La cuestión es que mantuvieron el formato de la marca, pero el paquete paso a ser todo amarillo. Vos te comprabas un paquete de Frenchitas, el cual venia con un sticker, que al despegarlo, sacabas la marca Frenchitas y debajo quedaba Lay`s. Astuta publicidad. El mismísimo Chayanne aparecía en acción despegando un sticker. En la época de Frenchitas también empezó la moda de la cinta al medio del paquete con alguna promo, alguna publicidad extra o con cuestiones sobre los tazoz, esos si que estaban buenos. Primero solo eran redondos, luego vinieron con una pequeñas muescas que podias enganchar dos y te hacias un zarpado lanza tazos, después salio la promo que te podias canjear un verdadero lanza tazos, tambien estaban los tazos que eran hologramas, los tazos tematicos, uffff, una amplisima variedad de tazos, y Chester siempre de protagonista, tal es así que habia un exclusivo y complicado Chester Tazo, dedicado pura y exclusivamente para él. 
  Viejas épocas, Frenchitas ya no existe, tazos hace años que no veo, al igual que aquellos precios, 50 ctvs. el paquete. Que buena vida.

Salud!

PD: información de ultimo momento, parecería ser que Frenchitas era de Kellogs, y cuando Pepsico empezó a acaparar mercados acabo por comprarla. Por un tiempo mantuvo su estética, hasta que, finalmente, lanzo su campaña cambiando el nombre del astuto modo que les relate.

PD2: la web me sigue informando, si no me equivoco, el paso definitivo a Lay`s fue en el 2001, junto a la desaparición y venta de tantas otras marcas. Ampliaremos.

PD3: si alguien puede brindar mas informacion, es sumamente bienvenida... dios mio, cuanta nostalgia, me fije en Mercado Libre y te venden colecciones enteras de tazos... me las quiero comprar, fui fanático de la serie del mundo... snif snif, alguien tiene un tazo en su casa para regalarme????

viernes, 15 de junio de 2012

200 g de recuerdos, melancolía a gusto...

  De repente, así como hace un tiempo me puse a ver fotos viejas, rescate de la memoria de mi pc una serie de canciones que habré hecho hace... ¿6 años? Por ahí sera, mas o menos... Fue un flash, un retroceso zarpado a mis épocas de horas encerrado en ese sótano de mi casa frente a la pc, rodeado de una guitarra, un mic, el teclado y mi querido bajo. No se hace cuanto que no escuchaba esas grabaciones... algunas de ellas ni me las acordaba. Por unos minutos, estaba sentado de nuevo en ese banquito que usaba, bajo tierra, escuchando las canciones. 
  Mis canciones me llevaron a rastrear grabaciones de los ensayos con las bandas que tenia allá. Otro delirio mental. Otro retroceso mental, también podría decirse. Hermoso. Que sensación mas extraña, el recuerdo. Sentimientos encontrados, por todos lados. Que suerte que tuve la posibilidad de grabar todo eso. Que bien que la pasaba en ese sotano. Como me gustaria irme una nochesita mas, a despedirme, a cerrar alguna cancion de las tantas que quedaron por ahi, a mitad de camino...
  ¿Cual fue la ultima que grabe? ¿Cuando fue la ultima vez que hice uso de ese sotano? ¿En que momento dejo de tener vida? Cuando nos mudaos a esa casa, era un desperdicio, humedad por todos lados, deposito, mugre. Nos pasamos varios dias con los chicos de la banda haciendo una terrible limpieza, lo alformbramos todo, forramos toda la pared con telgopor plastico, pusimos una cortina, nueva luz, equipos para ensayar y grabar. Habia quedado de puta madre. En serio. Ese sotano paso de ser una tumba a ser un lugar increible, ensayabamos ahi, componiamos, me encerraba horas y horas a flashear temas... La banda dejo de ensayar seguido, pero yo seguia encerrado ahi, pasaba mas tiempo bajo tierra que sobre ella.
  Y de pronto, la vida me llevo hacia otro lado. El sotano se vació. Quedo impecable, limpio, hermoso. Pero vacio. Creo que en el fondo me fui con toda la esperanza, sin saberlo (lo se ahora) de que alguno de mis hermanos lo tome para hacer algo, para que siga latiendo ese espacio subterraneo. Mi hermanos hacia foto y necesitaba un lugar para revelar, mi hermana laburaba con alfareria asi que tambien le venia bien... Pero nada de eso paso. La primera vez que vovli de visitas, una de las primeras cosas que hice, despues de sentarme en el piano, fui bajar al sotano. El corazon se me estrujo. Otras vez sensaciones extrañas. Otra vez por ese momento, y tambien por ahora. Estaba hecho un desastre. Se habia roto algun caño de agua por algun lado, habia un terrible olor a humedad (peor que cuando llegamos), habian arrancado el alfombrado sin mucho cuidado, lo mismo con el forro de las paredes. Volvia a ser un deposito de mala muerte. Me dolio mucho. Ver la muerte del sotano. Quiza suene estupido, es solo un lugar al fin y al cabo. Pero para mi habia cobrado mucho significado. Ademas del trabajo que habia costado levantarlo. Estuvimos varios meses recolectando alfombras de la via publica, si, ibamos tipo cartoneros cargando alfombras que encontrabamos en la calle. Nuestro amigos sabian que andabamos en la busqueda, asi que algun dia nos llamaban diciendo "che, hay unos rollos en las esquina de Saenz Peña y Rivadavia, pintan que estan bien", y hacia alla nos ibamos. No compramos alfombra, todo fue recolectado. Y de pronto verla de nuevo muerto. Nadie le volvió a dar uso. Nadie se preocupo por recuperar ese espacio. 
  Mucha música vibro entre sus paredes. Hermosos momentos vivi ahí. Mucha energía quedo dentro. Y ahora, un lugar vacío, silencioso, que puede transmitir muchas cosas, pero no vida, no música.

  El sótano se perdió. Espera a que alguien lo tenga en cuenta, como lo tuve yo en aquel momento. ¿A quien albergara en algún futuro? ¿ Volverá a ser el lugar de introspección de alguien? Era estar dentro mio, dentro de la tierra. Mejor imposible. 

  Pero no se perdió del todo. Cada vez que vuelva a escuchar esas canciones que surgieron entre sus paredes, en madrugadas de insomnio, ese sótano volverá a tener vida. Como en su mejor momento. Aparecerá ante mi en todo su esplendor. Y yo me voy a encontrar sentado ahí dentro.


lunes, 30 de abril de 2012

La Foto...

  Recién (hará 1 hora en realidad) termine parte de un TP para la facu. Desde que empece, me vinieron ganas de escribir en el blog. Así que apenas cerré el Word, entre acá. Pero algo, no se que, me llevo a estar mirando las alrededor de 200 fotos que tengo de la vuelta que estuve laburando en la Isla de Itaparica, Bahía, Brasil. Vengo jodiendo con el tema de las fotos hace un tiempo, potenciado a la vez por la vanni, jajaja. No se como cai en abrir una sola de esas fotos... me quede un rato mirándola. Sentí una sensación muy rara. Muchas cosas se dispararon en mi cabeza, recuerdos, momentos, vivencias, experiencias. Pero lo mas raro de todo, fue haberme visto a mi. No me sentí identificado con ese ser que veía y que sabia que era, o había sido, yo. Es decir, desde el hoy, yo no soy esa persona. No me siento identificado con nada de ese que me mira desde la foto. Que pinta de pendejo, dios mio, fue lo primero que pensé. ¿Y estaba laburando en Brasil, en un lugar de puta madre, con esa pinta??? ¿Quien fue el inconsciente que me tomo?? No por que haya trabajado mal, sino por mi pinta de nene... No se, lo veo ahora y es sumamente extraño. En algún lugar de mi baúl de los recuerdos están guardados esos dos meses. Se que estuve. Pero lo veo ahora, trato de remontarme a ese entonces y es ahí cuando aparece algún cortocircuito. No sos vos el que estuvo ahí, fue tu otro yo, el que ves que te mira desde la foto, el de la cara de nene. Hoy, mi ser no tiene nada de ese. ¿Entonces? No se, sin serlo, comparte el mismo baúl de recuerdos... o mejor dicho, sin serlo, él es parte de mi baúl de recuerdos... como si uno tuviera que guardar momentos de una persona que ya no cree que es... Esto me hace acordar a la película "Eterno resplandor"... de una mente sin recuerdos. Excelente película, que habla justamente de algo así, borrar aquellos recuerdos de nuestra memoria, borrar esas cosas que queremos olvidar. No es que yo quiera borrar algo, en absoluto, me gusta tener los recuerdos de aquella vivencia en Brasil. La cuestión es que, a pesar de tenerlos, lo único que me choca de cada foto que veo, soy justamente yo, o esa persona que fui yo. No me pasa lo mismo con mi amigo, que también aparece en todas las fotos y lo sigo viendo, Aunque también esta completamente cambiado, veo la foto y digo: "Es el, sin ninguna duda". ¿Le pasara lo mismo si el se ve a si mismo hoy? No lo se, quizá la mayoría ni se plantea esto. Quizá es una cuestión personal de que siento haber cambiado 180º en los 4 años... En ese entonces tenia unos 21 años, fue el verano del 2007. Exactamente dos años después, estaría abandonando Bs As para empezar una nueva vida en Salta. ¿Habra influido esa experiencia en ese cambio? Probablemente, o quizá no, no lo se.
  Me fui por las ramas. La cuestión es que por ver una foto, se me dispararon una cantidad de cosas que me llevo a, sin darme cuenta, verme todas las fotos que tenia de ese viaje. Incluso sobre algunas de ellas me detuve un rato a mirarlas, a tratar de identificar elementos, a tratar de identificarme. Lo primero lo lograba, lo segundo, poco y nada. Trate de sentir lo que Barthes denominó como el punctum, aquello de una foto que te "pincha", que te llega, que te causa molestia. Lo paradójico es que ese punctum era yo. En cada foto  en que aparecía, sentía la misma sensación de molestia. En las que no estaba, simplemente me limitaba a imaginarme cuando camine esos lugares, pero desde el Matias de hoy, no me pude imaginar como aquel que fui, porque no me siento identificado con él...
  No se que fue lo que venia pensando en escribir cuando empece con mi TP de la facu, pero seguro que no era nada de todo esto. Culpa de la foto.