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domingo, 31 de agosto de 2014

Sin nombre

Todos seria mucho mas fácil si uno no tuviese conciencia de nada. Pero ahí aparece el problema. En cuanto uno empieza a tomar conciencia de ciertas cosas, todo se vuelve mas complicado y ya no puede hacerse el pelotudo. Que problema. Mas complicado aun, cuando el lugar del que uno viene no tiene sus mismas preocupaciones. O tal vez si, aunque no parezca. ¿Quizá desde otro lado? En fin, aquí estamos.
Lo difícil de cuando se empieza a comprender ciertas cosas es que uno ya no puede justificarse en base a una posible ignorancia, sino que ahora pasa a ser pura y exclusivamente una falta de voluntad. Esta claro que no se reduce a eso, sino que entran en juego todo un cumulo de otras realidades objetivas que no se pueden dejar de lado: laburo y estudio ocupando el podio.
Y entonces volvemos al circulo vicioso, realidades que nos empujan por el lado de hacer la vista gorda hacia aquellas cosas de las que tomamos conciencia. La individualidad, la subsistencia de cada uno, la vida de cada uno, vs. el bien general. ¿Como equilibrar ambas? Debe ser una de las grandes preguntas.

Poner un disco. No un cd, un disco. Si, un vinilo.Quitar la tapa (este no se levanta, se quita, a diferencia de muchos). Mover el brazo que equilibra el disco en el centro. Colocar el disco elegido, posicionar la pua. Todo para escuchar media hora, tal vez un poco mas, de música. Luego hacer le proceso inverso para dar vuelta el disco. Se opone por el vértice al sistema actual: elegir una carpeta de música o una lista, ponerle play, y tener la posibilidad de que se reproduzcan horas y horas de lo que uno haya elegido. Todo con el movimiento del dedo indice, y apenas la muñeca. Me di cuenta que opto por lo primero. No solo por una cuestión sonora, sino por una cuestión ritual. El mercado musical virtual ilimitado atenta contra la ritual, al menos en este sentido, ya que se podría pensar que genera un nuevo ritual en torno a ceros y unos.
Pero los ceros y unos se desvanecen en mis manos, a medida que de un surco apenas visible comienza a salir sonido, comienza a brotar música. 
Tomo la pipa entre mis manos, el tabaco, el fósforo, y doy lugar a eso combustión placentera a la cual me lleva el tan solo hecho de colocar una púa apenas visible sobre un circulo negro. Una bocanada para el primer acorde. Y a disfrutar de unas limitadas opciones que tengo en mi poder.
Como requieren de todo un proceso, ahora la música paso a ser para determinados momento específicos. Cocinar con Gardel, Julio Sosa o Silvio Rodriguez; estudiar con Chopin o Brahms; limpiar con Baglietto; tomar una birra con Elvis. Elvis, por dios como no lo conoci antes. El tener a disposición todo lo que uno quiera deriva en un atentado contra uno mismo. 
Birra con Elvis. Se me acabo la birra. Dejo de sonar Elvis. ¿Y ahora? Afuera suenan "los hitazos del momento" desde alguna casa que esta de fiesta. Todos le cantan a sus amores imposibles, a sus traiciones. Chicas se dirigen a la esquina a ofrecer sus servicios. Llega un mail: el mundo continua su rumbo, la lucha por un cambio estructural de este sistema es evidente que continua. No se toma vacaciones, no tiene feriados, no detiene su marcha. Por que la opresión tampoco se toma respiro.
Un ultimo trago. Una ultima bocanada. Una ultima reflexión que se entrecruza con imágenes repentinamente surgidas del mas profundo inconsciente.
Punto

viernes, 20 de diciembre de 2013

El ser, la nada y la araña

El deber ser, o el no ser nada. Parece ser: todo, o nada. Maldito deber ser. ¿y quién te dice que es lo que debes ser? Se pueden ser cientos de cosas, incompatibles entre sí, y no ser nada. ¿Eso es el deber ser? Quizá tu deber ser es, justamente, no ser nada. Es decir, no ser nada pero no en los términos en que hoy entendemos el no ser nada. Siempre se es algo, guste o no. Una araña se mueve tranquila por mi ventana. Claro, meses y meses de completa libertad (no es que no la siga teniendo, sino en el sentido en que nadie habitaba este lugar), y ahora estoy yo, ocupando esta habitación, debatiéndome entre aniquilarla o dejarla tranquila con su vida. La araña es lo que debe ser. Es araña. No tiene ese debate interno, ¿soy araña o trato de ser ciempiés? Nono, nada de eso, es araña y punto. Magnifica araña, creadora de increíbles y perfectas telas. Pero no tiene opción. Lo que hace lo hace a la perfección, pero sin opciones. Que dilema, cuando aparecen las opciones. Quizá a veces parecería ser más fácil que de fábrica a uno le digan, bueno, vos vas a ser: cantante. Listo. Uno no tiene ningún conflicto y ya sabe que es lo que va a ser. Al carajo. Pero no. Lejos esta de ser tan fácil. Por suerte. O por mala suerte, depende de cada uno. ¿Se puede ser lo que se quiere hoy en día…? Mmm… no me animo a dar ninguna respuesta. Difícilmente, creo. La primera preocupación de uno es poder subsistir. Es decir, conseguir dinero a costas de su fuerza de trabajo. Después veré si es lo que me gusta. En cambio la araña, que no sé donde se metió ahora, no tiene ese dilema. Es araña. Vive su ser a la perfección. No tiene que vender su fuerza de trabajo. Pero no tiene opciones… Ahhhh que tema. Poder elegir. Poder proyectar que es lo que va a ser antes de que sea… Y ahí vuelve el problema… ¿Qué es lo que quiero que sea?
  La araña entra y sale de su cueva (la ranura de la ventana corrediza). Què es lo que la lleva a este accionar, no tengo ni la más remota idea. Lo curioso es que probablemente ella tampoco. Desde el primer día que llegue acá, se que ella está ahí. Pero curiosamente, por algún motivo durante el día ni se asoma. Ahora que es de noche sale a corretear. Detesto las arañas. Es decir, me parecen un ser increíble. Sigilosas, rápidas, perfectas arquitectas, pueden construir y deshacer su propio universo. Pero tienen algo, que no puedo describir ni se expresar, que me hacen alejar de ellas. Tengo un pacto implícito. Del perímetro de mi casa hacia afuera. Si las encuentro fuera de ese perímetro, las dejo seguir su camino. Dentro del mismo, las mato. No me gusta llegar a eso, pero siento que no tengo otra opción. Y siento que ellas saben de este pacto implícito. Con esta araña en particular, no sé qué hacer. Se encuentra viviendo exactamente en el borde de la frontera. Frontera para mi, a ella le da lo mismo. Pero la cuestión es que el nuevo, acá, soy yo. No se hace cuanto estará viviendo aquí esta araña, pero seguro antes que yo.
  ¿Y si uno tenía la posibilidad de ser cientos de cosas, pero por cuestiones de sistema solo puede quedarse con una? Por ende, estaría dejando de lado muchísimas cosas que podría haber sido por la simple razón de que las necesidades (dinero) a uno lo apremian y no puede andar jodiendo por ahí toda su vida. O te decidís rápido o el tren arranca sin pasajeros. Maldición.
  Quiero tomar este tren y el que va pa el otro lado. Imposible. ¿A si? Me cago en esas normas. Bueno, uno tendrá que asumir las consecuencias después. Y si, no queda otra. Se pasa el tren o se pasa la vida. A veces se pasa el tren y la vida. La vida arriba de un tren, esa es otra opción. No literal, metafórica.
   Ya lo dijeron, señoras y señores, bienvenidos al tren!!! Ahí apareció la araña. Andaba haciendo aracnideses. Es decir, de las suyas, sin cuestionarse mucho y sin preocuparse por el dólar paralelo. Que fácil seria, ¿no? Aunque le quitaría mucha adrenalina a la espera en el andén. “A Tigre por favor”. “¿Ida y vuelta?”. “Nono, solo ida (después veré que hago)”. No es que valla hacia aquel lado por algún motivo, pero que mi llegada sea a un lugar que se llama Retiro, no me agrada. Así que enfilemos para Tigre. Así son las decisiones de la vida. ¿Tal o cual carrera? Y… aquella tiene esa materia que no me llama ni un poco, así que mejor me meto en esta. Y así se cerraron las puertas empresariales de vida licenciosa y acomodada. Cagate. “¿Pero vos que querías?” Quería lo que elegí, pero cagate igual. Es como preguntarle a la araña porque se detuvo, casi congelada, con tres patas sobre uno de los barrales de la reja y el resto sobre el dintel de la ventana… Y ahí está. Inmutable. Valla uno a saber por qué. Lo único que espero es que cada uno de nosotros sepamos porque carajo estamos con tres patas sobre el barral de una reja, congelados. O no. Pero que lo sepamos al fin.
  La araña se movió. El espiral se consume. Calculo que gracias a él (y a la previsión y proyección que nos diferencia) es que, por el momento, no me jodieron los mosquitos. Malditos mosquitos, esos sí que saben hacer aquello para lo cual vinieron. Romper las pelotas. Ah, me olvidaba, también para almacenar la sangre de los dinosaurios y poder revivirlos cuando nos aburramos de nuestra tristísima realidad. Así tenemos algo a lo que enfrentarnos. De en serio. A la araña la mato de un zapatazo, o con un spray matarañas y todas las alimañas del jardín. Ahora, te quiero ver si en tu jardín se metió un velocirraptor. Ja, que divertido se pondría, ¿no? Pruebe el nuevo Raid Anti velocirraptores. Seguramente aparecería, ninguna duda.

  Bueno, me voy a dormir. Un brindis por la luna y la araña de mi ventana. Salud!

lunes, 23 de julio de 2012

Hiperconectividad

  Problema de la comunicación de hoy, estar hipercomunicados. De repente uno esta conectado al mundo cibernetico las 24 hs y todo lo que va pasando, todo lo que voy haciendo, lo voy comentando online. "Me acabo de comer un sanguche", "Llendome al cine a ver la ultima de Batman!!", "Estudiando, no molestar", y diez mil pelotudeces mas del día a día. Ni hablar de que ahora todo viene acompañado de su respectiva foto. Con la pizza que me estoy por clavar, con el embotellamiento en el que me encuentro, con los amigos que estoy, etc. No entiendo porque se genera esa cuestion de avisarle y mostrarle "al mundo" todos los pasos de lo que se va haciendo. "Me acabo de tirar un pedo", es lo único que nos falta, y no creo que mucho. Tantas ansias de conectividad, de primicia, de avisar al instante todos nuestro movimientos, que llegado el momento del encuentro de carne y hueso, no hay nada que decir, ya esta todo dicho.

Interlocutor I: - "Ehhhh que haces Pepe!! Acabo de salir del cine de ver La era de hielo 4!!!"

Interlocutor II: - "Que haces locura!! Si, ya se, lo escribiste en tu muro, y que estuvo muy buena"

Int I: - "Ahh sisi. El miércoles pasado fuimos a jugar al fútbol con los pibes"

Int II: - "Si, sabia, lo leí en face, ganaron 5 - 3, lindo partido por los comentarios que dejaron. También postearon un videito de tu gol"

Int I: - "Si che, lindo partido la verdad... Te comente que estamos en un parate con la carla??"

Int II: "Cambiaste tu estado en el face, estoy al tanto de eso también..."

Int I: - "Ahhhh, bueno che, parece que no hay nada nuevo... te dejo, me tengo que ir"

  Y así puede pasar cientos de veces con cientos de situaciones distintas. Al momento de la despedida probablemente el Interlocutor I actualice su muro con un cartelito que diga "Me acabo de encontrar con Pepe a la salida del cine!", y unas 5 o 6 personas le den Me gusta. La hiperconectividad atenta contra el encuentro en carne y hueso. A mayor hiperconectividad, menos interactuación fuera del mundo cibernético. No quiero decir "en el mundo real" porque considero al mundo cibernetico también real, otro tipo de realidad, pero real al fin y al cabo.
  Aclaro, no tengo nada contra los adictos a esa necesidad de sentirse escuchados por el "mundo" segundo a segundo. Cada cual que haga lo que le pinte. Solo expreso mi opinión, y estoy orgulloso de nunca haber puesto nada de lo que este haciendo en mi muro. Creo que lo único que escribí desde que tengo face fue algún agradecimiento por saludos de cumpleaños, algún aviso de algún evento, links de lo que escribo en el blog o cosas así, muy concretas. 
  En fin, nada mas que decir. Lo irónico de este mundo es que estoy expresando mi desacuerdo con respecto a muchas cosas de este mundo, mediante el mismo. No se si me entendieron. La verdad me da paja dar mas explicaciones, solo me quería sacar las ganas de escribir esto, con cero inspiración y con una pila de fotocopias sobre la historia de Uruguay que me miran de reojo al lado mio. 
  A por ellas...

sábado, 19 de mayo de 2012

Historia inmaterial

  Quizá nos estemos quedando con tan solo una parte. ¿Por que no incorporar la parte espiritual a la explicación histórica? A ver, creo que no me estoy haciendo entender. Vamos de nuevo. Toda interpretacion histórica que uno quiera realizar va a necesitar de fundamentos. Necesariamente, parece, debe basarse en algún tipo de dato / fuente verificable. Esos datos / fuentes cada vez son mas amplios. Antes solo lo escrito, y dentro de lo escrito solo algunas cosas. Ahora se puede hacer historia teniendo en cuenta restos arqueológicos, o partiendo de pinturas, de música, etc. Es verdad, el espectro se amplio muchísimo. Pero creo que en el fondo sigue habiendo, aun, un resabio de ese positivismo decimononico tan característico. Todo tiene que tener, en el fondo, alguna evidencia tangible en el hoy.
  Hoy deliraba con la siguiente cuestión, aunque tampoco es que sea un delirio nuevo. Si tuviera la posibilidad de instalarme a acampar por tiempo indefinido, por ejemplo, en medio de las ruinas de Tiahuanacu, entrar en contacto con el entorno, hasta realmente compenetrarme con el lugar, sentirlo, sentir su energía. Un mes, dos meses, un año, lo que fuere. Y de pronto alguna de todas esas noches, comienzo a tener sueños en los que ando por ese lugar pero hace dos mil años... camino con su gente, vivo con ellos, participo de practicas rituales... Toda esa vivencia "mística", "sobrenatural", ¿no tendría validez a la hora de una interpretación histórica de ese lugar? Lógicamente, desde el hoy, no. Serian delirios de un loco, nada mas.
  Si tenemos en cuenta lo que nos habla Jung con respecto a los arquetipos y la herencia que se da en la humanidad a nivel inconsciente (que se lo ve claramente en los sueños), ¿no se podría incorporar toda esa dimensión intangible, espiritual, abstracta, al momento de hacer un análisis o una interpretación histórica? Tuve la oportunidad de tener en mis manos vasijas / pipas de mil años. Obviamente era usadas con alucinógenos en diversos rituales. Estoy convencido de que toda esa carga, toda esa vivencia que tuvo ese elemento, esta ahí, latente. Y si le vuelvo a dar utilidad, preparo el alucinógeno igual que lo hubieran preparado ellos, y al aspirar, en medio del delirio, me veo en un ritual en su contexto original, ¿no puedo usar eso como dato al momento de hacer historia? Digo historia por que es lo que estudio, pero vale para otras ramas también.
  Creo que puede haber ciertas personas con niveles de sensibilidad que puedan tener este tipo de revelaciones. Pero jamas seria tomado en serio todo esto. Seria interesante poder ir incorporando la dimensión inmaterial, abstracta, "mística", espiritual al mundo de las ciencias. 
  ¿Por que el escrito que tengo en mis manos tiene mas valor que ese sueño que se me repite todas las noches en presencia de esa urna?

Delirios de los tantos que tengo con respecto a la historia, en fin.

lunes, 30 de abril de 2012

La Foto...

  Recién (hará 1 hora en realidad) termine parte de un TP para la facu. Desde que empece, me vinieron ganas de escribir en el blog. Así que apenas cerré el Word, entre acá. Pero algo, no se que, me llevo a estar mirando las alrededor de 200 fotos que tengo de la vuelta que estuve laburando en la Isla de Itaparica, Bahía, Brasil. Vengo jodiendo con el tema de las fotos hace un tiempo, potenciado a la vez por la vanni, jajaja. No se como cai en abrir una sola de esas fotos... me quede un rato mirándola. Sentí una sensación muy rara. Muchas cosas se dispararon en mi cabeza, recuerdos, momentos, vivencias, experiencias. Pero lo mas raro de todo, fue haberme visto a mi. No me sentí identificado con ese ser que veía y que sabia que era, o había sido, yo. Es decir, desde el hoy, yo no soy esa persona. No me siento identificado con nada de ese que me mira desde la foto. Que pinta de pendejo, dios mio, fue lo primero que pensé. ¿Y estaba laburando en Brasil, en un lugar de puta madre, con esa pinta??? ¿Quien fue el inconsciente que me tomo?? No por que haya trabajado mal, sino por mi pinta de nene... No se, lo veo ahora y es sumamente extraño. En algún lugar de mi baúl de los recuerdos están guardados esos dos meses. Se que estuve. Pero lo veo ahora, trato de remontarme a ese entonces y es ahí cuando aparece algún cortocircuito. No sos vos el que estuvo ahí, fue tu otro yo, el que ves que te mira desde la foto, el de la cara de nene. Hoy, mi ser no tiene nada de ese. ¿Entonces? No se, sin serlo, comparte el mismo baúl de recuerdos... o mejor dicho, sin serlo, él es parte de mi baúl de recuerdos... como si uno tuviera que guardar momentos de una persona que ya no cree que es... Esto me hace acordar a la película "Eterno resplandor"... de una mente sin recuerdos. Excelente película, que habla justamente de algo así, borrar aquellos recuerdos de nuestra memoria, borrar esas cosas que queremos olvidar. No es que yo quiera borrar algo, en absoluto, me gusta tener los recuerdos de aquella vivencia en Brasil. La cuestión es que, a pesar de tenerlos, lo único que me choca de cada foto que veo, soy justamente yo, o esa persona que fui yo. No me pasa lo mismo con mi amigo, que también aparece en todas las fotos y lo sigo viendo, Aunque también esta completamente cambiado, veo la foto y digo: "Es el, sin ninguna duda". ¿Le pasara lo mismo si el se ve a si mismo hoy? No lo se, quizá la mayoría ni se plantea esto. Quizá es una cuestión personal de que siento haber cambiado 180º en los 4 años... En ese entonces tenia unos 21 años, fue el verano del 2007. Exactamente dos años después, estaría abandonando Bs As para empezar una nueva vida en Salta. ¿Habra influido esa experiencia en ese cambio? Probablemente, o quizá no, no lo se.
  Me fui por las ramas. La cuestión es que por ver una foto, se me dispararon una cantidad de cosas que me llevo a, sin darme cuenta, verme todas las fotos que tenia de ese viaje. Incluso sobre algunas de ellas me detuve un rato a mirarlas, a tratar de identificar elementos, a tratar de identificarme. Lo primero lo lograba, lo segundo, poco y nada. Trate de sentir lo que Barthes denominó como el punctum, aquello de una foto que te "pincha", que te llega, que te causa molestia. Lo paradójico es que ese punctum era yo. En cada foto  en que aparecía, sentía la misma sensación de molestia. En las que no estaba, simplemente me limitaba a imaginarme cuando camine esos lugares, pero desde el Matias de hoy, no me pude imaginar como aquel que fui, porque no me siento identificado con él...
  No se que fue lo que venia pensando en escribir cuando empece con mi TP de la facu, pero seguro que no era nada de todo esto. Culpa de la foto.  


lunes, 28 de noviembre de 2011

Palabras sin sentido

  Palabras sin sentido, o lo sentido sin palabras. Ideas que brotan, que fluyen, pero que pronto se estancan. Las hojas que se mueven, sólo por el aire que pasa. El mismo aire que hace sonar un instrumento, para después llevar consigo la melodía que él emana. Melodía que llega a tus oídos para traer al presente un algo almacenado en alguna parte de tu inconsciente. Inconsciente que aflora por las noches, momento en que estas con tus defensas bajas. Noches en que en sueños aflora aquella melodía que querías evitar durante el día por los recuerdos que carga. Cargas que no pesan, pero no por livianas dejan de ser molestas. Molesta como el mosquito, que te despierta en la noche, único momento en el que sos capas de escucharla. Melodía silenciosa, melodía sin palabras, palabras sin sentido, o lo sentido sin palabras.... 

sábado, 12 de noviembre de 2011

Liberen a la bestia

  Grita, en silencio, buscando su espacio. Quiere ser liberado. La bestia se esta despertando. Esta encerrada. Siempre estuvo encerrada. Alguna vez ya se la oyó, pidiendo a gritos, su libertad. Pero puede ser aplacada, sedada, calmada, hasta que finalmente cae dormida. Ahora esta despierta. Mas despierta que nunca. Choca contra las rejas, pidiendo que le abran. Choca contra la pared, deseando que sea derrumbada. El llamarle bestia quizá cuente con una carga negativa, en cuanto a su liberación nos referimos. La bestia puede ser un lobo, un lobo de las estepas, un oso, o un perro... hasta puede ser un canario. Es simplemente un ser que lucha por su libertad. El problema esta en mantenerlo encerrado... hasta el ser mas dulce y tranquilo puede desatar una furia descontrolada si se le cortan sus alas. Esta vez no se lo puede dopar. Ya es definitivo. El llamado. El golpe que esta haciendo a las puertas es demasiado explicito, cualquiera puede escucharlo... ¿Lo oyen? Si, se que lo oyen. Es el. Si se logra, con esfuerzo, volver a calmarlo, la próxima vez que haga su aparición, sera definitiva. Si no se lo libera ahora, mañana, cuando despierte, destrozara las rejas, derrumbara paredes. 


                                                                  Y ahí si que el problema sera grande...

              ¿Alguien podría parar a esa bestia?

domingo, 6 de noviembre de 2011

Nimiedades II

  Todo tipo de insecto volador me esta atacando mientras intento continuar con mi lectura de Diego Velazquez para la facu. Tengo que hacer un TP de este pintor para historia moderna. Son las 21 hs. Hace calor... tengo ventana y puerta hacia el jardín abiertas... espiral encendido... no pican mosquitos por suerte pero, como dije, estos insectos me están jodiendo hace rato. Unos son ínfimos, de color verde fluor y diminutisimas alas... también hay unas polillas dando vueltas, otros que se parecen a chinches pero de color negro... Todos revoloteando alrededor de la luz de mi cuarto. Es de esas bolas de papel en las cuales cuelga el foco en el medio. En mi caso no es de ningún color exótico, simplemente blanca. El revolotear de todos estos insectos, y el carácter papelistico de esta luz, hace que constantemente se escucha el choque que se produce entre ambos. Un sonido seco, producto de la tension que tiene el fino papel y el golpe sobre este. Muchos caen inertes al piso, otros caen arriba mio. Me encuentro casi exactamente debajo flotando en mi hamaca con mis textos en la mano. Los que mas me sacudo de encima son los pequeñines verdes. El humo del espiral me esta empezando a marear un poco, supongo que es el precio que tengo que pagar a cambio de no sufrir picaduras de mosquito.Terminando el texto, noto la presencia de hormigas voladoras en torno a la bola de papel. Me alegro de ello. Hace poco, no recuerdo quien, me dijo que presagian la llegada de lluvias.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El rayo no dejó de ser serpiente

  Casi me traga la tarjeta. Nunca me largo los 100 p que había pedido. La pantalla azul no se movía del lugar en el que se había quedado. Pasaba los segundos, tal vez minutos, y nada. Ya estaba por empezar a patear el cajero o, en su defecto, a buscar el numero para hacer los reclamos. Para colmo tenia que tomarme el cole para ir a la facu y estaba llegando tarde. Mientras pensaba todo esto, mi cabeza fue interrumpida por un pitido al que le siguió la aparición de la tarjeta por la respectiva ranura. La tome a toda velocidad, mirando al cajero con recelo. Me fui. El seguro de la moto tendría que esperar.
  Al día siguiente a la tarde me iba a tomar mi revancha con el cajero. Una cuadra antes de llegar veo que tan solo había de espera una persona. Estoy con suerte, me dije. Ese cajero suele tener, mínimo, cinco o seis personas siempre. 
  A medida que llegaba me iba ganando la sensación de que adentro del cajero no había nadie... por lo que no entendía que estaba haciendo la señora esperando en la puerta. Si estaba en Buenos Aires seguía de largo y, probablemente, sospeche de esa mujer y de toda la situación. Peor en Salta las cosas se dan distinto, por el momento. Así que me acerque y le pregunte si el cajero se podía usar... -"si", me responde, "pero esta ocupado."... Sin entender mucho me asomo hacia adentro, miro de reojo a la señora y le digo, -"pero no hay nadie..." Con cierto aire de incredulidad, la señora también se asoma. Lo gracioso es que después me mira con una sonrisa un tanto nerviosa y me asegura "pero acaba de entrar una mujer!". Por dentro me cagaba de risa, de la mina esta, de su reacción y de su respuesta, pero tan solo atine a devolverle una sonrisa como diciéndole "bueno, puede ser, pero esta vació". Nerviosa, la señora entra al cajero.
  Dos minutos después, yo estaba sacando mis cien pesos para pagar el seguro de la moto y pensando en el fantasma que habrá visto la otra señora
  Capas que el delirante soy yo, pero desde que empezamos a hacer el trabajo de Warburg para la facu, vemos esquizofrenia en prácticamente todas las personas, por no decir que la sociedad es esquizofrenia.
  Después iba camino a la facu pensando en esta señora del cajero... ¿ habrá visto realmente entrar a alguien?? ¿Sera el cajero alguna especie de portal hacia otra dimensión? ¿Cuanto tiempo habrá estado esperando en la puerta a que salga la otra persona? Lo mas fácil seria calificarla como una vieja loca... todo lo que escapa a una explicación racional, todo lo "anormal", pasa a ser una enfermedad o locura... nuestra impotencia frente a aquellas cosas que no podemos explicar y nuestro afán por catalogar todo.
  Yo me fui creyendole a la señora esta. Realmente creo que antes había entrado alguien. Que fue lo que paso después, si desapareció, si no lo vio salir, si se esfumo en el aire, o si fue una visión de esta mujer, poco me importa. Cada vez creo mas en las cosas inexplicables, irracionales, ilógicas... hay un mundo entero que no se puede conocer mediante la razón, y esta ahí afuera esperándonos.
  Estén atentos, agudicen sus sentidos.
  El rayo no dejó de ser serpiente...

viernes, 7 de octubre de 2011

Nada interesante que contar...

  Hormigas caminan por el piso de mi cuarto. Mientras tanto, estudio. Algunas trepan a mis pies, los cuales sacudo, me hacen cosquillas, y ellas siguen su rumbo como si nada. No tienen rumbo. O su rumbo es precisamente no tenerlo. Simplemente caminan. Vienen, van, dan vueltas, paran en un punto, vuelven a arrancar. ¿Sentido? Parecería que ninguno... ellas lo sabrán. Sigo con mi estudio... Martinez de Tineo ingresa al Chaco hacia 1750, hay que pacificar a esos revoltosos indios... Uno hormiga, ahora con alas, camina sobre mis apuntes. Y sigue caminando, sobre una linea del tiempo que sin saberlo, se la llevo al Tucuman de fines del siglo XVI. Camina, todavía, aunque tiene alas. Avispas y abejas vuelan por mi cuarto. Demasiado polen cerca. Todo bien, no me molestan. Martinez de Tineo, en buena relación con los jesuitas, entrega los fuertes de sus avanzadas a la Compañía. Siendo indios nomades, la unica forma de dominarlos es estableciéndolos en un lugar fijo. También ingresan arañas. Mi cuarto es un club social. Hace dos noches, alrededor de la una de la mañana, mientras hacia un TP con la puerta que da al jardín abierta (mi cuarto tiene dos puertas, la de todo cuarto, y una que me da directo a un jardín, es genial) se metió un gato. Entraba tranquilo, como en su casa. Recién me vio cuando paso al lado mio y yo lo mire. Ni se sobresalto, simplemente pego la vuelta y salio por donde había entrado. Pero con las arañas no tengo la misma onda que con el resto de los bichos... Me fascinan, pero si su tamaño alcanza el de la uña del dedo gordo, tengo la obligación psicologica de matarlas. Perdonen. Se nota que últimamente subio mucho la temperatura, y va cayendo el sol. Arranca el partido de Argentina por las eliminatorias. Yo sigo estudiando, mientras otra hormiga, con o sin, rumbo, trepa por el termo, llega hasta la punta, da unas vueltas, baja y sigue... Me río, me sebo un mate, mientras leo como los jesuitas comerciaban junto a los guaraníes la mejor yerba mate del periodo colonial. Con las técnicas indigenas, claramente, no con la implementada por los españoles, que sacaban mayor cantidad, pero de peor calidad. Monopolizaron el comercio de yerba mate en el Paraguay. Demasiado monopolio, demasiado poder, demasiada prosperidad económica, demasiado buenos con los indios, los echaron. 
  Y acá estoy yo, sebandome otro mate, enterándome de un poco de la historia de este brebaje y de este territorio; cada bicho sigue en la suya...

jueves, 8 de septiembre de 2011

Filosofía del Bon o Bon

  Creo que la magia del Bon o Bon esta en su envoltorio. La verdad que nuca fui muy fanático de su sabor, antes que un bon o bon tengo en mi lista de golosinas muchísimas cosas... pero el bon o bon tiene algo que el resto no. Su envoltorio. De por si, la forma rompe con el clásico cuadrado o rectángulo de la mayoría de los chocolates, el bon o bon es redondo, y su paquete tiene forma de moño. Pero lo mágico esta en el interior, y no me refiero al chocolate ni al interior mismo del chocolate, sino a la película metalica que se encuentra en el centro del paquete, justo en el lugar en el que se encuentra el bon o bon. Esa es la gracia de su existencia. No hay forma de comerse un bon o bon y ni ir después a sacar esa película metalica para hinchar un rato las bolas haciendo lo que fuere... incluso había un jueguito para hacer con la otra parte del envoltorio, el plástico, que consistía en tensarlo y dar con fuerza con un solo dedo en el centro del circulo con el objetivo de partirlo justo al medio, ahí donde esta la letra O envuelta por un corazón... todo eso tiene el bon o bon. Que carajo querrá decir el nombre... bon, o, bon... pienso, luego existo. Me da dos alternativas, que son la misma, y que no se que son. Que es un bon?? es algo??? Vendrá de desarmar la palabra bombón? Supongo que si... como que andan demasiado cerca ahora que lo veo... y la O central, la que nos genera esa imposible elección, representa el contenido... el mismo nombre tiene un aspecto similar a la forma del paquete: bon O bon... acá no lo puedo hacer, pero vallan trazando una curva imaginaria alrededor del nombre, en 8 y... ZAS, ahí lo tienen, al mismísimo  bon o bon. Y ese corazón que recubre la O... que onda?? y todo el circulo central rodeado de corazones tambien. Golosina apuntada a enamorados, a regalito de pasada entre parejas, es el emblema del día de los enamorados. Por eso tanto corazón en el paquete, símbolo a la vez del tan nombrado corazón del bon o bon, de su relleno... quien haya diseñado esta golosina y este paquete, ¿¿ habrá pensado todo esto??

  Me gusta el bon o bon, pero lejos estoy de ser un fanático, como si lo puedo ser de un mecano. Debo confesar que cada vez que como uno, lo hago mas por el envoltorio que por el sabor del bombón que contiene...

Proximamente: Filosofía del Mecano