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lunes, 5 de marzo de 2012

Crónicas porteñas II


  Domingo, 5:30 am (es decir, la noche del sábado para el domingo, se suelen confundir esas cosas). Volvía de lo de unos amigos. Uno de ellos, nos alcanzaba a otros 3 hasta nuestras respectivas casas. No sabíamos que seriamos actores presenciales de la cosa mas extraña y bizarra que me paso en los últimos tiempos.
  Íbamos tranquilos en el auto, atravesando el centro de San Isidro. Subíamos por la calle Martín y Omar, noche tranquila y cálida. Unos 20 metros antes de llegar a Rivadavia, luquitas, el conductor, clava los frenos al grito de: "alguien vio eso?!". Los otros 3 integrantes, cara de poker. Que te pasa hermano, si vimos que?. "Ahí atrás boludo!! Hay una mina en pelotas!!". Efectivamente. No estaba en pelotas absolutas, tenia un busito puesto y, de cintura para bajo, tan solo una tanguita hilo dental. Era todo sumamente extraño, pero eso no era todo. Se encontraba de espaldas a nosotros, es decir, de frente a lo que era la puerta de entrada de, nada mas y nada menos, que un colegio. Esa entrada no se encuentra exactamente a la misma altura que todas las entradas de la vereda, sino que tiene una leve diagonal para dentro, dando algo asi como una pequeña zona de descanso y techada... no se si me explico, pero no lo voy a explicar de otro modo. He dicho. Sigo con la historia. Al ser tan extraña la situacion, no sabiamos que hacer. Estábamos frenando para preguntar, cuando nos percatamos que estacionado en la vereda, exactamente donde estaba la chica esta, habia una furgoneta VW, la clasica hipona. Vidrios completamente polarizados, mas negros que el color negro. Ahi se nos encendio la alarma porteña, "esto es un cazabobos"... lo que significa, en criollo, que nos atraen con un anzuelo para despues dejarnos en pelotas. Instantaneamente, aceleramos, doblamos la esquina y nos vamos. "Y si la violaron? Y si le afanaron?"... quedaron esas preguntas rondando el auto, asi que dimos la vuelta manzana. Estabamos por llegar al punto de contacto, antes de cruzar la furgoneta sospechosa, y no habia ni rastros de la mujer. Se suma un condimento a la historia, nos percatamos de que la furgoneta tiene patente uruguaya. Terminamos de pasar la furgoneta, y ahi estaba. De nuevo contra la puerta - reja, en exactamente la misma postura que antes. Sisi, seguia en tanga.Tambien nos percatamos de que tenia buen culo, parecia firme y jovencito. Frenamos. Uno de mis amigos le grita, preguntando si estaba bien, si paso algo, si necesitaba ayuda, etc. No hay ni la mas minima respuesta, ni el mas minimo sobresalto. Pocos segundos despues, ante el asombro de todos, abre la puerta del colegio y entra. Todo muy extraño y muy bizarro. No termina ahi. Nos vamos, dando otra vez la vuelta. Llegamos al lugar, y ahi estaba de nuevo del lado de afuera, en la misma postura de antes, exactamente igual, dandonos la espalda contra la puerta - reja. De nuevo los gritos, de nuevo la misma respuesta sin respuesta. Vuelve a entrar. Nunca nos mira, nunca nos hablo. Otra vuelta mas. Llegando, vemos que, esta vez, parece salir de al lado de la furgoneta, para volver a ponerse en la posicion de frente. Las sospechas vuelven a caer sobre la VW que habia pasado a un segundo plano. Entra nuevamente. Otra vuelta manzana mas, y se repite lo mismo. La chica vuelve a aparecer de afuera, gritos, ninguna respuesta, entra.
  No se que carajo se supone que fue eso, pero fue sumamente extraño. Si me hubiera pasado solo, aseguraba que era un espiritu (con llaves del colegio, claro). Pero eramos 4, ninguno borracho ni bajo ningun efecto de ninguna sustancia. Habremos dado la vuelta a la manzana una seis veces, y siempre se repitió la mismo. La mina afuera, en una postura que nunca variaba, y al ratito, entraba. Para volver a aparecer afuera... Dudamos en llamar a la policia. Finalmente no lo hicimos.
  Si a alguien se le ocurre alguna explicacion para esto, le ruego me la informe. Todas las que encontramos nosotros, no tenian el mas minimo sentido.

  Hay gente rara en la vida, y en Bs As, esta lleno, y suelen ser las que nos brindan las historias. 

PD: esa noche, se hizo un mega asado con toda la banda de amigos. Que suena en algun momento del Ipod de uno de ellos? Denis, "hoy querida mia, hagamos el amor con alegria". De nuevo, por tercer dia consecutivo, aparece esa cancion.

sábado, 3 de marzo de 2012

Crónicas porteñas

  Desde que ame el blog, para escribir cuanta boludes se me cruce por la cabeza, estuve dos veces por Buenos Aires. Con esta segunda vuelta, me doy cuenta que este lugar es, prácticamente, una cuna infinita para historias de todo tipo. Eso si, historias sacadas del día a día, de ver lo que pasa alrededor, de esos contactos superfluos con desconocidos en las colas del tren, en las esquinas, en el ajetreo de la calle de todos los días. Quizá sea una cuestión de densidad de población, la cual genera mayores contactos con desconocidos, lo cual, a su vez y necesariamente, abre un abanico a mayores posibilidades de presenciar cosas fuera de lo común, o divertidas, o trágicas, también...
  La primera es una boludes terrible. Me divierte ir caminando y escuchar alguna conversación por ahí donde algunos de los conversantes tira una máxima. En este caso, me había bajado del tren en retiro y cruzaba la plaza de la torre de los ingleses, cuando escucho a mis espaldas: "En realidad, el perro no es el mejor amigo del hombre... es el mejor compañero." A mi me hizo reflexionar mucho, aun ahora, unos días después del suceso, sigo pensando en esa máxima... sera así? cual es la principal diferencia entre una cosa y la otra? Puede un animal ser tu amigo? Lo mas curioso de todo es que, mientras yo me mordía los dientes para ponerme a debatir esta cuestión trascendental, los dos acompañantes de esta persona (después pasaron al lado mio) no emitieron opinión al respecto... fue como si ni siquiera los hubiesen escuchado. No te preocupes, yo te escuche y me dejaste pensando.
  La otra ocurrió el mismo día, esperando el tren en retiro para volverme. Pero su origen es el día anterior. Volvíamos de capital con un par de amigos de ver a Tomi Lebrero en Café Vinilo (en alguno de los Palermos). Ese tipo es un showman, ademas de un buen músico. Lo bizarro es que cerro con Leo García de invitado, el Tomi en cuero agitandosela a Leo para que toque "esa canción popular que hiciste, quiero que suene bajo los techos del Vinilo". Leo no se hizo rogar, guitarra al hombre, comenzó ese inconfundible ritmo al canto de: la isla del soooooo ooool. Era para morirse. Pero el chow no viene al caso. Volvíamos comentado alguna de estas bizarreadas en el auto cuando uno de mis amigos dice: "Bueno, ahora hay que buscar fecha para ir a ver a Sergio Denis". Por que invoco a este señor, no tengo idea... y yo le respondo preguntándole que canción conocida tiene el Sergio... a lo cual, casi ofendido, me canta instantáneamente, con el corazón "yo soy la aventura, tu la realidad tu la ternura", "hoy querida mia, hagamos el amor con alegría"... Y si, clásico casamentero, entre tantos otros, pero gran gitazo que no sabia que era de su autoria (al igual que no sabia que la isla del sol era del Leo García). Esto queda ahi, sin mayores sobresaltos. Volvemos al día siguiente a la tarde (o sea, ayer). Anden numero os de retiro, pasaje con destino a Belgrano. Fila larga, llena de gente, el tren no llegaba. Leia las conversaciones con el hemisferio derecho de Casciari, me lo presto un amigo. Y de la nada, en medio de la tranquilidad de mi mundo cuando estoy sumergido en lecturas en cualquier lugar publico, escucho que desde atrás mio tararean " lala tu aventura... lala la ternura... hoy querida mía, hagamos el amor con alegría" Fue así, partes las sabia bien, y otras las larareaba. Lógicamente, me robo una sonrisa. Si, era una vieja, pero lo cómico fue la casualidad fue que el dia anterior me hayan nombrado al Sergio y me hayan cantado esa canción. 
  
  Esas casualidades que solo te pueden pasar en ciudades grandes, como Bs As, porque la densidad de población es directamente proporcional a la cantidad de historias que uno pueda sacar de su día a día.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El rayo no dejó de ser serpiente

  Casi me traga la tarjeta. Nunca me largo los 100 p que había pedido. La pantalla azul no se movía del lugar en el que se había quedado. Pasaba los segundos, tal vez minutos, y nada. Ya estaba por empezar a patear el cajero o, en su defecto, a buscar el numero para hacer los reclamos. Para colmo tenia que tomarme el cole para ir a la facu y estaba llegando tarde. Mientras pensaba todo esto, mi cabeza fue interrumpida por un pitido al que le siguió la aparición de la tarjeta por la respectiva ranura. La tome a toda velocidad, mirando al cajero con recelo. Me fui. El seguro de la moto tendría que esperar.
  Al día siguiente a la tarde me iba a tomar mi revancha con el cajero. Una cuadra antes de llegar veo que tan solo había de espera una persona. Estoy con suerte, me dije. Ese cajero suele tener, mínimo, cinco o seis personas siempre. 
  A medida que llegaba me iba ganando la sensación de que adentro del cajero no había nadie... por lo que no entendía que estaba haciendo la señora esperando en la puerta. Si estaba en Buenos Aires seguía de largo y, probablemente, sospeche de esa mujer y de toda la situación. Peor en Salta las cosas se dan distinto, por el momento. Así que me acerque y le pregunte si el cajero se podía usar... -"si", me responde, "pero esta ocupado."... Sin entender mucho me asomo hacia adentro, miro de reojo a la señora y le digo, -"pero no hay nadie..." Con cierto aire de incredulidad, la señora también se asoma. Lo gracioso es que después me mira con una sonrisa un tanto nerviosa y me asegura "pero acaba de entrar una mujer!". Por dentro me cagaba de risa, de la mina esta, de su reacción y de su respuesta, pero tan solo atine a devolverle una sonrisa como diciéndole "bueno, puede ser, pero esta vació". Nerviosa, la señora entra al cajero.
  Dos minutos después, yo estaba sacando mis cien pesos para pagar el seguro de la moto y pensando en el fantasma que habrá visto la otra señora
  Capas que el delirante soy yo, pero desde que empezamos a hacer el trabajo de Warburg para la facu, vemos esquizofrenia en prácticamente todas las personas, por no decir que la sociedad es esquizofrenia.
  Después iba camino a la facu pensando en esta señora del cajero... ¿ habrá visto realmente entrar a alguien?? ¿Sera el cajero alguna especie de portal hacia otra dimensión? ¿Cuanto tiempo habrá estado esperando en la puerta a que salga la otra persona? Lo mas fácil seria calificarla como una vieja loca... todo lo que escapa a una explicación racional, todo lo "anormal", pasa a ser una enfermedad o locura... nuestra impotencia frente a aquellas cosas que no podemos explicar y nuestro afán por catalogar todo.
  Yo me fui creyendole a la señora esta. Realmente creo que antes había entrado alguien. Que fue lo que paso después, si desapareció, si no lo vio salir, si se esfumo en el aire, o si fue una visión de esta mujer, poco me importa. Cada vez creo mas en las cosas inexplicables, irracionales, ilógicas... hay un mundo entero que no se puede conocer mediante la razón, y esta ahí afuera esperándonos.
  Estén atentos, agudicen sus sentidos.
  El rayo no dejó de ser serpiente...

martes, 2 de agosto de 2011

La esquina del infinito

  Tenia que encontrarme con una mina de la facu para que me pase unos resúmenes para rendir una materia. Habíamos quedado un viernes a las 17:30 hs. en una esquina del centro que no podía acordarme... Sabia que era Av. San Martin y una de las peatonales, pero no cual. Por ende, tenia dos opciones...


-          buenas! Alberdi o Florida era??

       Le mando por mensaje ante mi duda existencial. El centro, y ambas peatonales, estaban hasta las bolas de gente y pendejos. Habían arrancado las vacaciones de invierno esa semana.

-          Bueno ahí! Yo estoy esperando
             mi bondi, kpaz q me demore 10 min mas!

  Mmm... creo que hay algo que no se entendió, pensaba mientras releía mi mensaje y volvía a leer su respuesta. A ver, te di dos opciones, una de esas dos es correcta, la otra no lo es. Consecuentemente, la respuesta no puede ser - "Bueno ahí", porque ese "ahí" esta haciendo referencia a dos lugares distintos, no solo distintos, sino que son calles que corren paralelas. Los españoles, construyendo las ciudades americanas, tuvieron la delicadeza de legarnos un orden exquisito en su trazado, matemático, casi perfecto. El cuadrado del centro de Salta esta aliñado en un eje Este - Oeste y Sur - Norte perfecto. Las mencionadas peatonales corren de sur a norte, como ya dije, paralelamente, por lo que nunca se cruzaran. Nunca. Ni en la esquina de la San Martin ni en la esquina del infinito. Es una cuestión metafísica sumamente compleja que no me quiero detener a explicar.
  Antes que poner en duda las capacidades de la generosa mujer que me prestaba los resúmenes, aproveche su respuesta y su demora para, disimuladamente, volver a preguntarle donde era que nos teníamos que encontrar. "Seguro que no me entendió", me dije. Así que le escribí:

- No hay prob, todo bien,
pero no me acuerdo donde me 
habias dicho que nos encontremos...

Respuesta:

- Sisi, ahí esta bien!

  Evidentemente, no nos estamos entendiendo. La explicación metafisica que les acabo de pasar a ustedes no se la di, me hubiera consumido muchos mensajes, y no se si me hubiera prestado los susodichos resúmenes. Así que, tranquilamente, di unas vueltas y aplique algo de psicología: "Me voy a la esquina que nombre primero, capas que leyendo apurada solo vio esa y no se fijo que después nombre otra esquina mas". Caminando despacio, en medio del kilombo de pendejos que corrían, colas de heladerías y de conos de papas, pisando pochocolos esparcidos por el piso y un penetrante olor a garrapiñada y panchos, me dirigí a la esquina de Alberdi y Av. San Martin. Me senté en el borde de un cantero, frente a una vidriera de un negocio que tenia las mil y un pelotudeces que uno se podía imaginar. Desde corpiños hasta mazos de cartas de poker. Un hombre se sienta al lado mio a fumarse un cigarro. "Mierda" pensé, había dejado mi mochila apoyada por ahí nomas, sin darle mucha bola, y de pronto me acorde que había sacado, una horita antes, $ 1500 del cajero para hacer pagos al día siguiente. Tome mi mochila y la puse debajo de mis pies. Seguí esperando. Un policía no se cansaba de responder preguntas de los transeúntes. Sabia que no tenia que venir en hora, siempre me pasa lo mismo, puntualidad y salta no son cosas que van de la mano. Pero siempre que quedo en encontrarme con alguien mi genio me gana, y para no dejar colgado al único posible espécimen puntual de esta hermosa provincia, llego siempre en hora, incluso con diez minutos de anticipación. Así que ahi estaba, hace ya media hora esperando. Me llega un mensaje:

- Che ya estas ahi vos?

  Otra vez recurrí a mi astucia para volver a tocar el tema primordial, aquel que inicio la conversación y este texto dos meses después, aquel que me tenia en vilo, sentado en un cantero, sin saber si era el lugar indicado o no, si iba a conseguir esos resúmenes o me iba a tener que hacer los míos...

- Sisi, Alberdi y San Martin, vos?

Respuesta:

- Ahh ok, toy yegando
anda para san martin y florida

  Eureka! Ahora si, nos estamos empezando a entender. Creo que no era muy complicado decir eso desde el principio. No se en que punto te perdiste con mis mensajes, pero no eran muy sofisticados, no había muchas respuestas posibles. Tome mi mochila, me sumergí en la marea alta de gente y me fui a la siguiente esquina. Llegue y no la vi. Di unas vueltas buscando un posible lugar que me sirva de apoyo. No había canteros, no había bancos, las paredes ya estaban ocupadas por gente que parecía estar en la misma condición que yo... hasta que ahí lo vi. Entre todo el gentío se alzaba incólume (que buena palabra, ja!), imponente, majestuoso y solitario, sobre todo solitario, un farol. De prisa me dirigí hacia él y mi hombro se acomodo en su metálica y ondulada estructura. Me dedique a mirar la gente pasar. Que cantidad de personas raras que hay en el mundo, empezando por uno. Pa todos los gustos, no hay un ser que sea igual al otro. Que lo pario, que loco que es todo esto. El sol se iba ocultando de a poco. El farol, ademas de apoyo, paso a darme también luz.
                                                                   
                                                                               La marea seguía subiendo...
       

              Llegaron las vacaciones.


L

domingo, 10 de julio de 2011

La Esquina

  En la esquina de la Av. Reyes Católicos y Los Carolinos hay un palo borracho. Sobre esa misma vereda, y exactamente en el punto en que pega la curva para entrar al barrio Tres Cerritos, hay un kiosco. Es de esos kioscos de chapa, que en algún momento de su historia, quizá, tuvieron la característica de ser móviles. Este, se nota, esta mas que instalado hace años. Estacionado justo frente al kiosco, sobre Los Carolinos, hay un Peugeot 404, bastante baqueteado por cierto. Hace ya un tiempo que no lo veo, pero ahí solia estar. De las ramas del palo borracho, que en este momento se encuentra completamente pelado, cuelgan  unas ¿10? ¿12? escobas, no las pude contar. De todos los modelos, colores y tamaños. Siempre que vuelvo de la facultad en moto, doblo en esa esquina. Sobre el boulevard de la avenida, justo cuando hace una pausa para dar lugar al cruce de los autos en la intersección de la ya nombrada Los Carolinos, todas las tardes hay una doña haciendo tortillas. Este detalle, y su consecuente olor, se llevaban mis pensamientos a medida que yo ya transitaba Los Carolinos. El día que me percate del detalle del palo borracho, no le preste mas atención a las tortillas ni a su olor. Ahora toda mi atención se centra en contar cuantas escobas cuelgan del palo borracho y en tratar de explicarme el porque. Una sola vez en mi vida compre en ese quiosco. En realidad no compre yo, fue una amiga. Volvíamos de comprar unas cervezas y paramos ahí para llevarle unos caramelos a su abuelo. Unos caramelos que le fascinan, me entere después, y que nunca le pueden faltar. El kiosquero era un hombre mayor, de aspecto un tanto huraño. En ese momento no le preste ni la mas mínima atencion y, a pesar de que pasamos por debajo del palo borracho, tampoco me di cuenta de su artístico detalle. Hará unos ocho meses de la primera vez que vi sus escobas, y desde ese entonces, me pregunto ¿por que?... Hoy creo haber hallado la respuesta. Me pareció totalmente disparatada, esas cosas que uno escucha por ahí y no cree, las leyendas urbanas. El hombre del kiosco es un ferviente creyente de las brujas. Otros vecinos afirman, incluso, que su mujer practicaba la brujería, y que habría muerto en la practica de algún tipo de ritual. El elemento mas clásico asociado a las brujas es, naturalmente, la escoba. Símbolo falico, para algunos, debido a la supuesta promiscuidad de ellas; relacionado con la capacidad voladora para otros, a través del suministro de diversos tipos de drogas, dicen terceros. Elemento que no deja de ser asociado con lo femenino, como las brujas. Desde su muerte, su marido se pasa los días barriendo la vereda, frente a su kiosco, en la esquina de Avenida Reyes Católicos y Los Carolinos. Solo es desviado de su labor cuando alguien se para frente al kiosco de chapas. Cada escoba que ya no puede cumplir su función es colgada, como ofrenda a su difunta esposa, del palo borracho, símbolo de la abundancia, que tiene justo enfrente, en la misma esquina. Así se van acumulando entre sus ramas a medida que pasa el tiempo, hasta que muera el hombre, o deje de barrer la vereda.


  La esquina para todos estos acontecimientos no podria haber sido mas propicia. Exactamente frente a esta ofrenda a una posible bruja difunta, en la otra esquina de Av. Reyes Católicos y Los carolinos, hay una iglesia. Si pasan de noche, cuando el kiosco esta cerrado, el olor a tortillas es solo un recuerdo y la gente duerme, tengan cuidado. Eviten cruzar esa esquina donde comienza Los Carolinos. Extrañas energías confluyen en un punto espacial exacto. Si es atravesado a espaldas de ojos humanos, nadie sabe que es lo que puede pasar. Incluso las palomas del campanario evitan sobrevolar la zona, incluso mirarlo. Solamente el hornero que habita entre las ramas de un roble vecino tiene respuestas. El hornero y el perro vagabundo que en las noches se tira a dormir acurrucado contra las chapas del kiosco, buscando protección del viento, temblando, tal vez de frió. Tal vez no...

miércoles, 22 de junio de 2011

Club Social

  Todo lo que aprendí en mi sesión de kinesiología.
  Las dos kinesiólogas charlaban entre sí. Se sumo a la charla una voz (de vieja) que provenía detrás de la cortina de mi derecha. Tomen nota. Ideal para parejas que se van a vivir juntas, o recién casados o por casar. Para comprar toallas, toallones, sabanas, vasos, juegos de plato, etc. no hay mejor negocio que cruzarse a Bolivia. No sabían muy bien si era por Yacuiba o Tarija, pero casi seguras que el camino de ida pasaba por Oran. Ambas kinesiólogas tenían respectivos familiares que ya lo habían hecho o lo estaban por hacer, así que quedaron en confirmarle el dato a la voz de vieja que salía detrás de la cortina de mi derecha. Juegos de sabanas, $ 150, contra los $400 que salen por acá, vasos a $6 cuando, el mismo modelo, se lo conseguía a no menos de $30. Misma relación de precios para toallas y demás. O sea, mitad o menos. Todo de calidad. Incluso para novios y novias, en el mismo hotel en que paras te toman las medidas y en 24 hs. te tienen el traje / vestido listo. Acá me vengo a enterar que los sastres bolivianos son excelentísimos. Es en este punto que la voz detrás de la cortina de mi derecha toma la batuta. “Buenos Aires está llena de galpones textiles que explotan a los bolivianos. Estos galpones trabajan 24 hs. sin parar. Hay turnos de familias enteras. Los mejores diseñadores están metidos en todo esto. Y claro, no los pueden denunciar porque se quedan sin trabajo. La Nicole algo, esa rubia, modelo… “¿La Nicole Neumann?” Si, esa, el vestido que usó para los Martin Fierro estaba hecho íntegramente en estos galpones. El diseñador les habrá pagado $2.000 y ahora vale, por lo menos $20.000. Muchos diseñadores tiene causas judiciales por explotación: el Jorge Ibáñez, el Benito no se cuanto, el peptio que se yo (la voz detrás de la cortina de mi derecha decía los nombres completos, pero mi memoria retiene una variedad de estupideces que no incluye nombres de diseñadores). La Máxima Zorreguieta dejo de comprarle ropa a su diseñador argentino porque también estaba bajo sospecha de esta misma explotación.” No sé si mi cerebro a esta altura ya se había secado de aburrimiento o la charla se termino o termino la sesión. Me pregunto si la voz detrás de la cortina de mi derecha sabría con que marca de papel higiénico se limpia el culo la Alfano…

PD: no teman por control de gendarmería. Dejan pasar hasta $800 argentinos por persona, por lo que si van con su pareja, se pueden traer $1600 en todo tipo de adminículos de la índole que ya se describió más arriba. Además, suelen hacer problema con aparatos tecnológicos, no con sabanas y toallas. 

martes, 21 de junio de 2011

De nuevo las Viejas...

  10 am. Caminaba por el barrio. Tres Cerritos. En una esquina un jardinero regaba su labor artesanal ya finalizada. De música de fondo, un gallo ensayaba su canto. Un vieja, vestida con un conjunto deportivo rojo, a pasos cortitos pero acelerados, lo cual no le da necesariamente velocidad, se cruza desde la vereda de enfrente y encara al jardinero. "Sonamos", me dije, "una vieja mala onda que lo va a putear por algún hecho del que probablemente tenga poco y nada que ver". Con voz chillona, finita, "Se nos durmió el gallo, je! pero que gallo dormilón  jeje". El jardinero le devuelve una tímida risa sonrisa. Sigue regando parsimoniosamente su obra de arte. La vieja, sin frenar en ningún momento, sigue su camino. Yo sigo el mio. El gallo sigue su ensayo, ajeno a nuestro mundo.